No hace mucho, creo que dos días atrás, una amiga mía del instituto me comentó una cosa que me dejó claramente sorprendida. Me decía que mi profesor de filosofía andaba buscando una chica que le escribió un poema hace cosa de un año y que le había traído felicidad. Ese poema trataba del amor y del sentido que da el amor a esa persona y al simple hecho de que el amor es como un consejo para que sobrelleves tu vida.
Esa chica... era yo.
Claramente, me fui con ella a visitar a mi profesor y decirle que era yo la que le había dado el poema. Era para expresarme y para que supiese que el amor es muchas cosas. Él me agradeció que le hubiera entregado dicho poema y que se sentía muy feliz de que alguien tuviera el valor de expresarse de esa manera.
Y como recompensa nos invitó a un café a las dos.
Me siento realmente dichosa de ser como soy, y de que por fin alguien tenga en cuenta mis sentimientos y de que me guste escribir.
Por último, pero no menos importante, aclarar que dicho poema no es mas que una canción que escribí hace cuatro años una noche de verano, frente a la playa y con la brisa marina acariciándome la cara. Fue mi inspiración.
Gracias Jesús, por hacer que me sienta bien y que por fin haya ayudado a alguien a ser feliz. Muchas gracias!